Oficina arquia

Desde un principio nos atrajo la imagen de un espacio continuo y transparente en el que se combinaran de forma controlada los usos más públicos y los más privados. No queríamos muros ni pantallas que limitaran las perspectivas. A cambio, diseñaríamos un espacio luminoso y rico en matices donde sentirse acogido.

La idea de la Caja como un lugar de encuentro está en el origen de la propuesta. Para ello a los usos marcados en el programa, nosotros añadimos uno mas: el Espacio Fundación. En él las actividades culturales y sociales que realiza la Fundación Caja de Arquitectos se muestran a los clientes como si de una pequeña mediateca se tratara. Un lugar donde conectar a la web de Arquia, ver un documental de arquitectura o simplemente charlar con un compañero.

El programa en planta baja se condensa en cinco células independientes que, como si de una constelación se tratara, van acomodándose entre sí de manera orgánica, generando circulaciones fluidas y naturales alrededor de las mismas.
La célula principal es el mostrador de atención al público, con dos puestos de trabajo y la mesa para firmas integrada en el conjunto. Su forma poliédrica permite diferentes grados de intimidad en función del lugar en el que se encuentre el cliente. El espacio Fundación sigue las mismas reglas geométricas que el resto de la propuesta y se configura mediante un mueble que hará las veces de banco o de mesa de apoyo. Su situación en la esquina del local garantiza su presencia activa en el exterior, (actuando como escaparate de la Caja), así como las magníficas vistas al Campo Grande desde cualquier punto del interior. El espacio de dirección queda delimitado por un cerramiento de cristal y madera igual que el de la fachada, mientras que el del subdirector ocupa una posición cercana al mostrador principal garantizando al mismo tiempo cierta privacidad al estar limitado en uno de sus lados por un jardín exterior. Hemos introducido un espacio de descanso para el personal al fondo del local configurado por el muro equipado perimetral que absorbe todos aquellos usos que no pueden quedar a la vista (aseo, archivo diario, caja fuerte y fotocopiadora)

En la segunda planta se ha situado la sala de reuniones, los archivos y aseos así como el vestuario de personal. Se ha dejado un espacio de reserva con acceso desde el distribuidor de planta para posibilitar un uso diferente. Nosotros planteamos la posibilidad de transformarlo en un workshop para arquitectos recién colegiados gestionado por la Fundación Caja de Arquitectos.

La fachada adquiere gran relevancia en nuestro proyecto al ser el elemento que da forma a los diferentes espacios. El plegado hacia el interior del cerramiento acristalado nos permite generar pequeños reductos de naturaleza y luz en su interior. La parte opaca del muro exterior se ha pensado en un acabado continuo de hormigón gunitado coloreado que se recorta a lo largo de toda la fachada en función de la necesidad lumínicas que tenga el espacio interior al que sirve. Los jardines de fachada se cierran mediante un sistema de hilos trenzados de cobre por donde ascenderán las enredaderas.

Los muebles y la carpintería de armarios y muros cortina se han diseñado en madera de cedro mientras que las superficies horizontales de trabajo del mostrador serán de tablero fenólico de resinas acabado aluminio.
El suelo se ha planteado con un acabado de terrazo negro con juntas de cobre.
Los techos siguen la geometría de la planta evidenciando la idea de constelación al introducir una lámina luminosa poligonal de PVC traslúcido (modelo Barrisol) sobre cada una de las tres zonas de estancia. Por encima de esta pantalla se resolverán las salidas del aire acondicionado, evitando así que ningún otro elemento altere la continuidad homogénea del techo acústico.