Hospedería Herrera del Duque

La Hospedería de Herrera del Duque se sitúa en un lugar privilegiado, en una localidad en expansión que posee un entorno de un valor indiscutible. La parcela del proyecto posee excelentes vistas al cercano castillo-fortaleza y además contiene la iglesia del convento franciscano de San Jerónimo, que debe formar parte de la intervención.

Queremos que nuestro proyecto se integre de manera natural dentro del paisaje de la zona, sin renunciar por ello a ser un edificio reconocible y representativo para el municipio, pero sí respetando la escala, los colores y las formas del lugar.

Los distintos volúmenes que componen el edificio se disponen de una forma dispersa evocando las calles y plazas de un pueblo cualquiera de la zona. Este tipo de colocación evita que la apariencia del conjunto tenga una presencia excesivamente masiva, creando múltiples recorridos que favorecen la relación de los huéspedes con el lugar y generando juegos de luces y sombras de la misma forma en que sucede en las calles del propio pueblo de Herrera del Duque. El objetivo es conseguir un agradable carácter rural. Se potencia de esta manera la presencia del espacio natural en la parcela. La separación con el espacio construido se diluye.

Creemos que es necesario aprovechar la oportunidad que un edificio de estas características ofrece para Herrera del Duque, haciendo que zonas como la cafetería, el restaurante o el Salón de Celebraciones no sean lugares reservados al uso exclusivo de los turistas, sino que tengan una relación muy directa con el pueblo, para que toda la gente del lugar pueda hacer uso de ellos. Por este motivo estos espacios están vinculados al exterior y pueden usarse en cualquier momento de manera independiente al resto de la hospedería.

En la planta alta se ubican todos los espacios que están destinados a un uso más específico de los huéspedes, como son los salones sociales, el spa y la piscina. De esta manera los clientes tendrán un acceso directo a estos lugares desde las habitaciones, sin necesidad de tener que cambiar de planta ni de atravesar la recepción.

Las habitaciones están compuestas por un elemento interior prefabricado que conforma lo que sería el módulo básico de alojamiento, y por una piel exterior que lo protege al mismo tiempo que genera un espacio intermedio, donde el huésped podrá disfrutar de un área semi-exterior sin tener que renunciar a su privacidad.

La piel exterior posee grandes aperturas que permiten disfrutar de las vistas del castillo. Los huecos situados en las cubiertas están pensados para poder deleitarse con la visión de un cielo estrellado desde la cubierta del módulo prefabricado que constituye la unidad de alojamiento.